Érase una vez, y otra vez más, y todas las que hagan falta.

Llevaba mucho tiempo queriendo volver a escribir, pero el terror de una página en blanco es difícil de superar. Gracias a dios que en mi caso no es una página en blanco, sino un cuaderno ya empezado y que me moría de ganas por continuar. Así que aquí estoy de nuevo, aunque paradójicamente estoy aquí para marcharme. A finales de Agosto emprenderé una nueva aventura, un nuevo reto, también al otro lado del Atlántico, pero esta vez un poquito más al norte: Canadá.





De nuevo, me iré 10 meses, también para estudiar, aunque este caso mi último año de carrera. Así que prepárate Samanta Villar, te ha salido una competidora, comparado con lo mío esos 21 días que tú haces no son náh. A pesar de que ya haya estado 10 meses alejada de mi familia antes, esta vez hay nuevos retos. No tendré una familia canadiense que me arrope tanto como lo hicieron mis queridos Amones, ni una organización detrás que me arregle todos los papeles. Y lo más atemorizante: no tendré una beca que me lo cubra todo. Sí que es verdad que he recibido beca, por parte de la Caixa y de Agaur (Generalitat de Catalunya) pero como sabréis los que hayáis sido estudiantes de Eramus o similares, estas becas no te llegan ni para empezar.

Pero hay algo que sí que tendré, algo que me acompaña allá donde voy, que se mantiene fiel a mi lado y que resulta ser más valioso que todas las becas juntas: el apoyo incondicional de mi madre. No hay nadie que me conozca mejor, que sepa que estoy triste o desanimada con solo escuchar el tono de mi voz o mi manera de hablar; nadie que sepa dar abrazos en la distancia mejor que ella. Y es que mi madre tiene un máster en sacarme las castañas del fuego, un curso intensivo en esperarse cualquier cosa de mí y está curada ya de espantos.

Quiero volver a comenzar esta aventura dándole las gracias a ella y también a todos vosotros, porque habéis sido muchos y muchas los que me habéis leído incluso cuando ya había dejado de escribir. También ha habido una personita muy especial que en una noche de fiesta me pidió que volviese a escribir, que le encantaba leer los líos en los que me metía, y no os podéis llegar a imaginar cuanto me anima eso a continuar.

Así que empezaré de nuevo, espero que esta vez sea para quedarme (no en Canadá, sino escribiendo). Porque en esta vida hay que empezar las veces que haga falta, no conformarse, hacer siempre lo que a uno le gusta.

Y sin más dilaciones, comenzemos:


Érase una vez en una pequeña ciudad de Canadá llamada Sherbrooke…

CONVERSATION

1 comentarios:

  1. Otra vez se repite la misma historia. Aún no te has ido y yo ya sentada en le ordenador con los lagrimones que resbalan por mi cara.
    Ya sabes mi consejo. A por todas !!!! Vas a tener la suerte de ir a una gran universidad y de tener a un gran profesor estos diez meses, que es la vida misma. Se que lo vas a aprovechar hasta la última milésima de segundo. Disfrútalo!!!!.
    Nadie te ha regalado nada, tu solita te lo has ganado con tu esfuerzo y constancia. Y mi deber es apoyarte y ayudarte a realizar todos tus sueños, y a pesar de las muchas limitaciones que tenemos ya ves que con trabajo casi todo se consigue.
    Yo también te quiero dar las gracias por lo de volver a empezar a escribir. Espero que este blog le sirva de ayuda a otras chicas que en un futuro se vayan tan lejos como tu. Ya sabes cuánto hemos buscado nosotras información en internet y lo contentas que nos poníamos cuando encontrábamos algo por muy poco que fuese. Eso sin contar la cantidad de becarias de High School que ya se han puesto en contacto contigo.
    Mucha suerte en tu nueva etapa en Sherbrooke. Te quiero guapa.

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