Road trip to Boston


Han pasado ya dos semanas desde el Thanksgiving canadiense, que por alguna extraña razón se celebra mucho antes que el americano. Para los que me leéis desde el principio de los tiempo ya sabréis de que va todo esto del día de acción de gracias, para los que no podéis leer mi entrada sobre como se celebra este día en Estados Unidos pinchando aquí. En Canadá se celebra de la misma manera, reuniendose toda la familia y comiendo mucho; pero como aquí vivo sola y no tengo familia de acogida, no pude vivir la verdadera experiencia.

Para no quedarme más sola que la una en la Universidad y aprovechar que el lunes era festivo y que los viernes no tengo clase, dos amigos y yo decidimos irnos de viaje a Boston. JA! Como si se necesitasen excusas para viajar. El viernes por la mañana y tras mucho esfuerzo y tetris conseguimos empaquetar todo en el coche de Patrick y ponernos en marcha. Nuestro plan: acampar el viernes por la noche en White Mountains (New Hampshire), pasar la noche del sábado en un airbnb en Boston y acampar de nuevo el domingo en Green Mountains (Vermont). Total de horas en el coche: 12h y 30min.


El día del viernes sin embargo fue como planeado. En tan solo 45 minutos estábamos en la frontera de Canadá con Estados Unidos, donde tuvimos que pagar 6 euros para que nos dejasen pasar (solo Theo y yo porque eramos los extranjeros, Patrick al ser canadiense podía cruzar libremente). No pusieron ninguna pega porque ya tenía la ESTA, que es un permiso que le dan a los europeos para poder viajar a USA. Si eres de otro país te recomiendo que consultes previamente los requisitos para poder entrar, ya que por ejemplo mi amigo Gus de México no pudo venir con nosotros porque tardaban un mes en tramitarle la VISA, que es el permiso que ellos necesitan. Si eres europeo o de alguno de los países de la siguiente lista, entonces solo necesitas la ESTA (también llamada VWP, Visa Weiver Program), que se puede hacer online y tan solo tarda un par de días (a parte de ser muchisisimo más barato).

Una vez cruzada la frontera fuimos directamente a Franconia, un pueblecito a la entrada del Parque Natural de Montañas Blancas (White Mountains National Park). Entre aparcar, buscar el puesto de información y decidir que ruta hacer se nos hizo casi de noche; y como no es nada nada recomendable caminar por el bosque de noche y sin luces, pues hicimos una ruta cortita que llevaba al lago Profille. Tuvimos que comprar un mapa porque ninguno de nosotros tenía datos en el móvil, así que al fin pude hacer uso de mis conocimientos de orientación. Sorprendentemente no nos perdimos y quedé como una super pro (pobriños, ahora Theo y Patrick creen que tengo un sexto sentido para orientarme jajajaja). 







A pesar de ser solo las 7 de la tarde ya estaba oscureciendo mucho, así que decidimos hacer la compra en un supermercado de Franconia y buscar un sitio donde acampar. En el Parque había muchos sitios donde acampar pero tenías que pagar, lo cual no nos hacía mucha gracia ni a mis amigos ni a mí. Además queriamos vivir la verdadera experiencia de acampar al aire libre, y no de glamping, como le llaman ahora al camping glamuroso con todas comodidades. Después de dar un par de vueltas encontramos un camino que se metía por un bosque de arces, tan típicos de Canadá y del noreste de Estados Unidos. Allí tiramos nuestra tienda de campaña (literalmente, porque ni la montamos ni na) y nos pusimos a cocinar en el camping gas que llevabamos, eso sí, con mucho cuidado de no prender fuego ni nada, no vaya a ser que la hija de un agente forestal vaya dando mal ejemplo por ahí. 

Dicen que uno nunca se acuesta sin aprender algo nuevo, y como a mí me encanta preguntar y curiosar, pues no iba a ser menos. De los arces del bosquecillo donde estábamos salían unos tubos que se conectaban entre sí. Patrick, como buen canadiense que es, me explicó que así es como se hace el sirope de arce, que es el alimento favorito de los de Canadá. De hecho, la hoja que sale en la bandera es la hoja del Acer Saccharum (arce, pa que nos entendamos, pero que tu padre te diga siempre los nombres de los árboles en latín deja marca). Los tubos recogen la salvia del árbol y la llevan a una cabaña, donde se hierve durante días y días hasta finalmente obtener el preciado "oro ambar". 



Si tenéis pensado acampar en otoño en el norte de Estados Unidos mi recomendación y vuestro sentido común os dirán que llevéis mucha ropa para dormir sin congelaros, porque las temperaturas bajan mucho por la noche. Tres pares de calcetines os parecerán una burrada cuando hagáis la maleta pero lo agradeceréis cuando estéis intentando dormir. Ah!, y no dejéis los zapatos fuera de la tienda de campaña, por muy mal que huelan. Se humedecerán y con el frío se congelarán (gracias Patrick y Theo por comprobar mi hipótesis).

A la mañana siguiente nos levantamos muy temprano y nos fuimos a hacer una excursión cortita, ya que queriamos llegar temprano a Boston para poder disfrutar también de la ciudad. Como no, la ruta llevaba a otro lago; y como me he propuesto bañarme/mojarme en todos los lagos posibles de Canadá, tocaba aguantar el frío y meter los pies. 










(Esto es lo que pasa cuando juntas a gente rara y le pides que se saque una foto)


 Llegamos a Boston después de comer, no sin antes parar en varios sitios en New Hampshire para llenar el tanque de gasolina y demás artículos. Por qué New Hampshire, diréis. Pues porque NO TIENEN TASAS NI IMPUESTOS!!! Así es que casi no cabiamos en el coche con todo lo que compramos. Una vez en Boston quedamos para cenar con una amiga de Patrick y Theo llamada Kelly. Al ser sábado por la noche intentamos salir de fiesta por Boston. Digo intentamos porque como Patrick es menor de 21 años no nos dejaron entrar en ningún sitio, ya que en USA la edad legal para empezar a beber es a partir de los 21. Y como los americanos son tan peculiares y especiales ni siquiera te dejan entrar en los clubs y bares siendo menor de veintiuno, no vaya a ser que el olor de la cerveza te vaya a emborrachar! Eso sí, puedes tener las armas que quieras en tu casa.

A pesar de la hipocresía estadounidense salimos por ahí igualmente. Nos encontramos con dos chicos muy majos de la universidad de Kelly que nos enseñaron sitios curiosos de Boston. Una de las cosas que más me sorprendió a mí fue ver el hotel de la mítica serie "Hotel dulce hotel: las aventuras de Zack y Cody". Si soys de mi generación (de los 90, tampoco os vayáis a pensar que soy tan vieja) entonces os acordaréis de esta serie de Disney Channel con dos gemelos rubios que vivían en el hotel de London Dipton. Ver el hotel me hizo sentirme como una niña otra vez, y también muy muy friki. 






Al día siguiente (domingo) visitamos Hardvard University, que se encuenta a las afueras, en la ciudad de Cambridge, Massachussets. Boston, a pesar de su gran tamaño, es una ciudad universtaria. Cuenta con más de 50 universidades y colleges, algunos de los cuales encabezan las listas de rankings mundiales de mejores universidades. Y esto que quiere decir? Pues que Boston es una ciudad cara y que tienes que pagar por todo para poder entrar. Eso, sumado al hecho de que llovió a cántaros durante todo el día hizo que no pudiesemos ver casi nada ya que teníamos que entrar cada poco en tiendas para no congelarnos de hipotermia. 

En Hardvard había que pagar para poder entrar a los sitios y sino entrar con la tarjeta de estudiante de la universidad. Pero yo no me podía ir de allí sin ver la biblioteca, así que puse ojitos de corderito y me inventé que era estudiante de prácticas de uno de los laboratorios (JA! Ojalá) y me dejaron entrar. Se trata de una de las bibliotecas más antiguas y famosas de Estados Unidos, pero ya sabéis que su concepto de antiguo difiere mucho del nuestro. Sí que es cierto que impresiona por lo grande y majestuosa que es, pero yo me sigo quedando con la biblioteca de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Santiago de Compostela.







Nuestro plan de acampar por la noche en las Green Mountains no parecía muy bueno, dadas las condiciones meteorológicas. Había que buscar un plan B, así que tras mirar varias páginas de hostales y temblar de miedo al ver los precios, Kelly se ofreció a dejarnos dormir en el suelo de su pequeñisisimo apartamento, lo cual nos pareció una idea fantasticamente fantástica. 

El día siguiente amaneció con un sol espléndido. Kelly había quedado con un amigo suyo para ir en kayak por un río cerca de Boston, así que nos unimos al plan (nos invitó él, que quede claro). Por si no lo habréis notado ya en las fotos, el otoño en Norte América es precioso. El follaje de los árboles adquiere unos colores preciosos. Remar por el río y ver este paisaje tan bonito compensó con creces el hecho de perder un día por la lluvia. Hasta vimos patos, cisnes y garzas! (las fotos están muy borrosas porque tuve que hacer mucho zoom).






A eso de las 12 volvimos a Boston para poder ver la ciudad antes de volver a Bishop´s. Entre aparcar, buscar donde comer y llegar al centro perdimos una hora y media, así que en realidad no nos quedó mucho tiempo para recorrer el Freedom Trail, que es una ruta por los sitios históricos de Boston. Y es que esta ciudad está llenita de historia americana. Fue aquí donde se cultivaron los gérmenes de la Independencia de Estados Unidos, gracias en parte al Boston Tea Party. 

Parece ser que toda excusa es buena para empezar una revolución, y los americanos, furiosos porque los Británicos sólo le dejaban comprar té de East Tea Company, iniciaron la suya propia. Allá por 1773 el gobierno británico hizo la Ley del Té (Tea Act) que daba el monopolio de venta de té a dicha compañía para así poder sacarles más dinero a las pobres colonias americanas. Los del Boston Tea Party respondieron derramando todos los cargamentos de té al puerto de Boston, lo cual enfureció mucho a los británicos porque su té es sagrado y no se toca. Esto dió pie a más revoluciones, represalias, guerras y blablabla... Independencia americana.




Esta que véis aquí es la Iglesia de Ciencia Cristiana (no sé muy bien como traducirlo), que no es lo mismo que la cienciología. Al escuchar ese nombre pensaréis que es una iglesia "cientíca" en el sentido de que apuestan por la ciencia y el avance sin desmentir la existencia de Dios. Pues no, estáis muy equivocados. En realidad se trata de una rama de la religión cristiana que piensa que cualquier enfermedad se puede curar rezando, y que cuanto menos intervenga la medicina, mejor. Os sorprenderá saber que entre sus practicantes se encuentra Richard Nixon (ex-presidente de los Estados Unidos), Charles Lightoller (uno de los capitanes del Titanic, quien además sobrevivió al hundimiento), Hellen DeGeneres (famosa presentadora americana) y Audrey Herpburn.



Ya os lo dije, no podía irme a la cama sin aprender algo nuevo, y cuanto más friki, raro y curioso sea mejor. A pesar de no poder ver el puerto ni el museo del Tea Boston Party pudimos ver la iglesia donde tomaron lugar las primeras reuniones de los revolucionarios (entre ellos Benjamin Franklin) y uno de los cementerios más antiguos, en pleno corazón de la ciudad. Pensaréis, vaya, que pena que me haya quedado sin ver más cosas de Boston. A mí sin embargo me parece la excusa perfecta para volver a esta ciudad llena de historia y universidades.






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