¿Cómo viven el invierno los canadienses?

Pues sin miedo y a lo loco!

Antes de venir a Canadá estaba un poco preocupada por el tema del invierno. Tenía esa idea en la cabeza de que iba a hacer mucho frío, nieve por todos los lados y que la gente se metería en sus casa a hibernar durante tres meses. Pues bien, me equivoqué, pero solo en esto último, lo de que hace mucho frío es muy cierto.

Los canadienses me llevaban avisando ya desde octubre con el famoso: "Winter is coming", pero aún así las primeras nevaradas a mediados de Diciembre me pillaron un poco por sorpresa. Normalmente cuando nieva en España (si es que nieva, porque con eso del cambio climático no se sabe nunca) se paralizá todo: las clases se cancelan, la gente no va a trabajar, sales a tirar bolas de nieve a tu hermano... Pero aquí en Canadá todo sigue igual, te pones tus botas de nieve y tu abrigo de pelito sintético y te vas como si nada.

Durante los primeros días iba a clase super contenta, mirando embobada al cielo para ver como caían los copitos de nieve y caminando por la nieve en lugar de por la acera solo para escuchar el sonido que hace la nieve al ser pisoteada. Los que me vieron seguro que pensaron que estaba bajo los efectos de alguna substancia ilegal, pero en realidad estaba simplemente disfrutando como una enana. Ahora, tras dos meses de frío y hielo, la nieve forma parte ya de mi rutina diaria; tanto que hasta me parece extraño pensar en como era mi vida sin ella.




Reflexiones aparte, aquí da igual que nieve o que esté todo helado, no vamos a dejar que las temperaturas bajo cero nos paren! Ya os he dicho que en Bishop´s University siempre se están organizando eventos de todo tipo, si queréis podéis leer más clicando aquí. Hace dos semanas tuvo lugar el "Fashion Show", un desfile benéfico que organizan los estudiantes de la universidad para recaudar dinero y donarlo a una organización que ampara y ayuda a gente que haya quedado inhabilitada para trabajar tras un accidente de tráfico, especialmente en los casos más severos.

Pero no os penséis que era un desfile con cuatro trapitos y listo; no no, aquí si se hace se hace bien y a lo grande! Marcas como Adidas, Top Shop, Clavin Klein y Tommy Hilfiger prestaron sus prendas para que chicos y chicas de nuestra uni los pudiesen lucir en nuestra propia "runaway". Podías comprar un pase general o un pase reservado a pie de pista, que además incluía una bolsita con maquillaje y otros productos que también patrocinaban el desfile. Vamos, muy glamuroso todo.



El público también sacó sus mejores galas para asistir al evento, tanto que esperar en la pre-sala parecía ya un mini desfile de chicas en modelitos extravagantes. Una vez dentro la gente no paraba de animar y lanzar "fiu fius" a los chicos y chicas que hacían de modelos, que además eran de todas las tallas y de varias nacionalidades distintas. A ver si nos copian un poquito los de Moschino o Channel, que ya estamos hartos de ver chicas esqueléticas pasear con zancos en los pies!

El desfile tenía también un apartado de bodas, aunque solo aparecieron vestidos de dama de honor. Mi compañera de piso hacía de modelo y le tocó desfilar uno de esos vestidos, así que cuando apareció mis otras compis de piso y yo nos pusimos a gritas como locas. Como no, tampoco podía faltar la sección bikini, donde todo el mundo se puso eufórico por ver culitos al aire. Además el desfile de este año contaba con una sorpresa: ropa interior lencera, lo cual gustó bastante, sobre todo a los de la primera fila.

Una noche interesante, desde luego. 







Hasta aquí todo muy bien, todos muy "calentitos". El verdadero reto llegó el fin de semana siguiente, cuando tuvo lugar el Winter Fest. Aunque había fiestas y actividades todo el fin de semana, el verdadero día fue el Sábado. A eso de las 12 de la mañana la gente comenzó a entrar en el "Quad" que es una plaza en medio del campus. Allí en medio habían construído una especie de rampa para que los que supieran pudiesen bajar en esquís haciendo piruetas. También había un bar hecho con hielo y una fiesta con DJ. 

A mí me tocó trabajar en el bar durante 4 horas porque así la entrada a todos los eventos del fin de semana era gratis (y si eres estudiante de intercambio cualquier manera sencilla para ahorrarte 35$ es bienvenida). La verdad es que fue una experiencia bastante divertida, no todo el mundo puede decir que trabajó en un bar de hielo a temperaturas bajo cero sin perder algún dedo en el intento. 





Creo que en mi vida he pasado tanto frío como aquel día. Corrijo: debería haber pasado aquel día. Porque entre bailar y los chocolates calientes con Baileys que nos haciamos los camareros así muy de vez en cuando apenas notabas los 10 GRADOS BAJO CERO. Pero no os penséis que era gracias a la ropa impermeable, no no, los canadienses no entienden de esas cosas. 

La "gracia" del Winter Fest es vestirte a lo carnaval de invierno, cuantas más cosas extravangantes lleves encima mejor que mejor. Ah! Y que sean del color de la escuela, por supuesto. La plaza de la universidad se tiñó de morado, purpurina, colores neon y disfraces de tiburones, renos, vacas y hasta un T-Rex. Y claro, ponerse una chaqueta encima hace perder la gracia al disfraz, así que la mejor solución es ponerte el mayor número de camisetas posibles por debajo. Y muy importante: mentalizarte de que vas a pasar mucho frío pero que te tiene que dar muy igual.






Ya véis, las temperaturas gélidas no les impiden seguir celebrando por todo lo alto la vida universitaria, y como a mí me gusta mucho eso de "donde fueres haz lo que vieres", pues no queda otra que armarse de valor, dos pares de calcetines y salir a disfrutar del invierno como una canadiense más.



Agradecimientos: Lenny Zar por las fotos (blog: The Ordinary Madness



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