Si vas a escuchar a alguien, que sea a tu instinto



Tenía pensado dejar de escribir, pero como suele pasar con todo aquello que nos apasiona, al final siempre volvemos. Y es que para mi escribir es como el fumar para algunas personas; aquello que tus manos buscan inconscientemente en los momentos de frustación y de tristeza, pero también de alegría y euforia. Algunos fuman cuando se sienten oprimidos y agobiados, como en la época de exámenes finales; otros cuando se sienten relajados y satisfechos, como después de hacer el amor. Y yo... bueno... cuando no tengo una libreta a mano (alias, no es "socialmente aceptable" ponerse a escribir) dejo una nota mental.

En algún momento las dudas comenzaron a atormentarme... ¿Para qué hago esto? Quiero decir, además de mi madre y algunos amigos que me quieren mucho, nadie más me lee; entonces, ¿para qué perder el tiempo? Así que durante un tiempo lo dejé de lado. Y tampoco me arrepiento, supongo que por circunstancias de la vida no tenía el tiempo o la inspiración para hacerlo. Eran tiempos de cambios, de aventuras y de no saber que hacer o a donde ir. Era tiempo de vivir sin planes.


Ahora que estoy un poco más asentada; o al menos lo más estable que llevo en meses; mis dedos vuelven a buscar el roce de las teclas. He llegado a la conclusión de que el tiempo que dedicamos a hacer aquello que más nos apasiona nunca es tiempo perdido. A veces nos centramos tanto en tareas que no nos gustan solo porque socialmente se consideran "más productivas" que acabamos por perderlo todo. Perdemos nuestro tiempo, nuestra pasión, y nos perdemos a nosotros.

Así que aquí estoy de vuelta otra vez, como lo estaba hace ya un año escribiendo palabras muy semejantes. Y que mejor de manera de comenzar que contestando a la pregunta del millón que tanta gente se hace:

- Pero tú, ¿qué es lo que haces exactamente?

Pues todavía sigo en Canadá. Después de terminar las clases en Bishop´s University (Sherbrooke, Quebec) allá por finales de abril me fui a trabajar con el equipo de la banda musical Two Door Cinema Club en un festival en Vermont, USA. De allí me fui a Boston para coger un vuelo con destino a la ciudad de Los Angeles, California.




Después de recorrer California durante 15 días con la mochila a la espalda volé directa a las Montañas Rocosas de Canadá, mi gran sueño. Allí comencé a trabajar en una cadena internacional de hoteles de lujo, el Fairmont Chateau Lake Louise, como Manager de Reservas de los 6 restaurantes gourmet del hotel.

Fue un verano que ni en sueños me hubiese imaginado y que incluye encuentros con osos y baños mientras se escuchaban lobos aullando entre las montañas nevadas. Pero mi contrato de verano tocó a su fin, así que regresé de vuelta a mi querido hogar, mi querido Little Forks y mi querido Sherbrooke.



Ahora me encuentro trabajando en un laboratorio y aprendiendo todo lo necesario antes de comenzar mi máster. Sí, quien me iba a decir a mí que encontraría trabajo de lo mío justo al terminar la carrera! Note el lector que mi carrera (Genética) se incluye dentro del campo de la investigación, así que eso de que te pagen un sueldo decente por investigar sin tener experiencia alguna es algo propio de lo paranormal en España.

Pero es lo que tiene seguir tus sueños y pasiones, que nunca el tiempo es perdido, como decía Manolo García. Vas por ahí, haciendo cosas que tal vez no tengan mucho sentido o que parezcan poco productivas a los ojos de la sociedad; y a veces sucede que alguien cree en ti y en lo que haces y entonces todo cobra sentido. Y déjame decirte, que sea lo que sea aquello que te entusiasma, tiene sentido hacerlo. Porque te dibuja una sonrisa en la cara, porque te ves radiante al hacerlo y te sientes satisfecho; porque te da la vida.



Por eso mismo estoy de vuelta, comenzando a escribir de nuevo, feliz de escuchar el alegre bailoteo de las teclas del ordenador. En las próximas entradas os explicaré con más detalle como ha ido mi largo verano de 4 meses, ya que mucha gente me ha contactado pidiendo consejos y ayuda para venirse a Canadá. Quien sabe, quizás también sirva de ayuda para otra gente que busque ideas o que simplemente quiera saber que hacer en caso de encontrarse a un oso en la puerta de su casa. No sé, nociones básicas de supervivencia en lo salvaje.

Quizás sea hora de ignorar lo que los demás creen que es más productivo y comenzar a hacer aquello que nos dice el corazón. Porque si vamos a escuchar a alguien, que sea nuestro instinto.


Así que sin más dilaciones, comencemos de nuevo:

Érase una vez, en una pequeña ciudad de Canadá llamada Sherbrooke...

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